Enfermos carné de conducir

El Mundo 16/03/2012

¿Castigados (por enfermos) sin carné de conducir?

 

Al trance de tener que someterse a un tratamiento de quimioterapia, los pacientes españoles de cáncer hematológico (como la leucemia, entre otros) tienen un motivo más para preocuparse. Si durante el periodo en el que están recibiendo la terapia les toca renovar el carné de conducir, no podrán hacerlo. Habrán de esperar tres meses tras la última sesión para poder hacerlo, siempre con el informe favorable de un médico.

Además, una vez que se les conceda la renovación del permiso éste tendrá una validez de tres años, muy lejos de los 10 habituales. Tan sólo cuando pase una década desde la remisión completa de la enfermedad, acreditada por otro informe médico, el paciente de cáncer podrá renovarse el carné en igualdad de condiciones al resto de la población.

Para Jesús García Mata, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe del Servicio de Oncología Médica del Complejo Hospitalario de Ourense, esta medida es "exagerada" ya que, en la mayoría de los casos, los pacientes que reciben quimioterapia pueden hacer una vida "perfectamente normal".

El reglamento, según este experto, "no se ajusta a la realidad del tratamiento", sobre todo si se tiene en cuenta que, en muchas ocasiones, la quimioterapia se prescribe con fines preventivos, es decir, a pacientes que se han curado con la cirugía, a los que se quiere ofrecer un seguro extra para evitar recurrencias. Además, la exigencia de que hayan pasado tres meses desde el fin de la 'quimio' está lejos de la realidad en el caso de los pacientes con cáncer avanzado que pueden tener que recibir terapia de por vida.

El presidente de la Sociedad Española de Medicina de Tráfico (SEMT), Fernando Pérez Torralba, no cree que el reglamento (recogido en el anexo IV del Real Decreto 818/2009, actualizado a su vez de un RD de 1997) choque con el estado de salud real de los pacientes. "En los últimos años ha ido sufriendo diferentes modificaciones con la finalidad de adecuar los criterios de aptitud a los avances científicos y técnicos, flexibilizar e individualizar la evaluación de los conductores, sin olvidar el riesgo que suponen determinadas patologías".

Desconocimiento de la normativa

"Nosotros también somos médicos", subraya otra portavoz de la citada SEMT. En la calle, muchos expertos no están familiarizados con esta normativa, lo que se traduce en un desconocimiento similar por parte de los afectados. Así, en los numerosos foros de pacientes oncológicos, se pueden leer mensajes advirtiendo sobre este asunto e, incluso, recomendando renovar el carné de conducir antes de que se empiece a caer el pelo para evitar sospechas por parte de los funcionarios encargados de llevar a cabo la renovación.

Aunque el reglamento especifica que el tipo de cáncer ha de ser hematológico, los foros de pacientes de esta enfermedad recogen muchos casos de afectados por otros tipos de cáncer que no han conseguido renovar su permiso al decir que estaban sometiéndose a quimioterapia. "Es una mala interpretación del reglamento", afirman desde la Dirección General de Tráfico.

Desde el Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), consideran que esta normativa supone "un añadido más a las complicaciones a las que tiene que hacer frente un paciente oncohematológico". Desde esta entidad, comentan que tienen previsto iniciar gestiones con la Dirección General de Tráfico para "que acepten una revisión del anexo indicado que se ajuste más a la realidad de estos pacientes". La razón es que, a su juicio, las personas con este tipo de patologías reciben una serie de tratamientos que no reducen sus capacidades de conducción "en una mayor medida que pacientes de otras patologías no consideradas en el Real Decreto".

Sin embargo, Pérez Torralba apunta a que la revisión del anexo de 1997 se realizó en colaboración con las sociedades científicas de las distintas materias. "Los criterios de aptitud y las modificaciones de los mismos derivan siempre de reuniones de expertos en las diferentes materias: sociedades científicas y profesionales médicos de los organismos implicados, la Dirección General de Tráfico y el Ministerio de Sanidad".

El coordinador general de la Federación Nacional de Sociedades contra las Enfermedades Renales ALCER, Juan Carlos Julián señala que el problema no se refiere sólo a los pacientes oncológicos o a los del colectivo que él representa, los renales, sino que "el mecanismo de control está fallando". El Reglamento General de Conductores publicado en junio de 2009 que regula la renovación del permiso de conducir establece que una persona que ha recibido un trasplante de riñón no puede renovarlo hasta que hayan pasado más de seis meses. Entonces, y siempre con el informe favorable de un nefrólogo, podrá obtener o prorrogar el permiso "con un periodo de vigencia establecido a criterio del facultativo". Lo mismo sucede con los que reciben diálisis.

Pero Julián comenta que no hay forma de controlar que el aspirante a renovar el carné tenga problemas renales. "No te piden informes, ni nada, si el paciente no lo dice, se puede renovar el carné por 10 años, como todos. La medida podría tener sentido en algunos casos, no en todos, pero ¿qué más da si no existe un control?", reflexiona el coordinador de ALCER, que cree que la prohibición o no de renovar el carné de conducir tendría que hacerse individualizada según el estado de cada enfermo.

Sin tener en cuenta las opiniones

Para el director general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, la prohibición de renovarse el carné hasta seis meses después de recibir un trasplante de riñón no pretende prevenir los inconvenientes de la intervención quirúrgica, "que cada vez es más simple", sino los de la situación metabólica y hemodinámica inestable que acompaña los primeros meses del postrasplante, así como las consecuencias de la medicación inmunosupresora y las eventuales complicaciones de rechazo o infecciones, más frecuentes durante este tiempo.

Matesanz no se muestra en contra de esta prohibición recogida en el reglamento, pero señala que los legisladores "nunca han pedido opinión" a la ONT. Aunque la medida la medida le parece "razonable", este experto especula con que se haya redactado basándose "en prácticas antiguas que no se han modificado".

El presidente de la sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología, Ignacio Fernández Lozano, también está de acuerdo con las restricciones por problemas de salud y, de hecho, señala que los cardiólogos advierten sobre las mismas a sus pacientes. Sin embargo, este especialista del Hospital Puerta de Hierro reconoce que los tiempos establecidos por la ley española son "un poquito exagerados" y va más allá: "El legislador español no consulta con las sociedades científicas a la hora de actualizar una Ley; en medicina se suelen dejar aconsejar por amigos que no suelen estar a la altura".

Fernández Lozano comenta que las guías de la Sociedad Europea de Cardiología, a las que están adheridas la SEC, establecen tiempos menores que los del reglamento español. Así, por poner sólo un ejemplo, esta sociedad europea fija en cuatro semanas el tiempo de espera recomendable para un paciente que ha recibido un desfibrilador automático implantable si es para prevención primaria y tres meses si se inserta en prevención secundaria (pacientes que ya han sufrido un evento cardiaco). El reglamento español no distingue el criterio de implantación y fija seis meses como periodo mínimo sin carné de conducir, que se podrá prorrogar con un periodo máximo de vigencia de un año.

Uno de los colectivos de pacientes más enfadados con la regulación en torno al carné de conducir son los diabéticos. Sin embargo, desde la SEMT señalan que precisamente en esta patología se ha centrado la última actualización del reglamento, que data de 2010. "Las últimas modificaciones en el Anexo IV en relación con la diabetes mellitus se han realizado tras el estudio de un grupo de expertos en diabetes convocados en la Unión Europea, al efecto de actualizar los criterios de aptitud para conducir en el Anexo III de la Directiva del Permiso de Conducción".

Pero a pesar del cambio para incluir algunas de sus reivindicaciones, los pacientes con diabetes siguen sin poder renovar el carné de conducir por un periodo superior a cinco años, frente a los 10 de vigencia en personas sanas. Mercedes Maderuelo, gerente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE), explica que cambiar esto es una de las "principales luchas del colectivo en España, para evitar discriminaciones por causas relacionadas con la enfermedad".

Maderuelo subraya que "no existen estadísticas" que corroboren que los diabéticos tienen más accidentes que el resto de la población, por lo que la medida es "además de injusta, totalmente absurda".